Déjame ver la luna
de tu alma perdida,
que se marchitan
los días tristes
y el cuento de mi vida
se pudre en algún rincón
de mi torturada calma.
No quiero recordar,
quiero hacer recuerdos
cogida de tu mano
paseando por la orilla del mar,
sentir tu paso a mi lado,
vibrar más allá de tu pasado.
Te doy aliento con cada verso,
me alimenta la esperanza
de, quizás, verte pronto,
amaneciendo en mi corazón
las ganas de borrar llantos.
Me he fabricado
en el alma un cuerpo
con forma de cama,
para que te acuestes
en mi piel siempre que
te sientas derrotado,
pero se anidan en ella
telas de araña,
dejando el amor
áspero sin tu tacto.
*
Esperando entre llanto y llanto
te alejas, sin evitarlo, mientras
sueño con páramos de otra vida,
llena de increible dicha.
¿Cuánto más necesitais para morir,
pena, dolor,
borrachos de tanta alegria arrebatada?
Los malos sueños me abruman,
se reflejan en los charcos mis ojos,
encharcados,
recordando las olas tan saladas,
como mis lágrimas amargas.
Me matan, me torturan
cuando callan tus labios
el consuelo
que tanto aguardo en mi
imaginación de fuego,
que suplica, que,
callada,
ansía la libertad de mi alma.

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