viernes, 18 de enero de 2013

#.


Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más.
El Tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada
ya, para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.
Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no
-¿adónde se me ha escapado?-
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos.

                            Pedro Salinas.



La voz a ti debida.



No quiero que te vayas,
dolor, última forma
de amar. Me estoy sintiendo
vivir cuando me dueles
no en ti, ni aquí, más lejos:
en la tierra, en el año
de donde vienes tú,
en el amor con ella
y todo lo que fue.
En esa realidad
hundida que se niega
a sí misma y se empeña
en que nunca ha existido,
que sólo fue un pretexto
mío para vivir.
Si tú no me quedaras,
dolor, irrefutable,
yo me lo creería;
pero me quedas tú.
Tu verdad me asegura
que nada fue mentira.
Y mientras yo te sienta,
tú me serás, dolor,
la prueba de otra vida
en que no me dolías.
La gran prueba, a lo lejos,
de que existió, que existe,
de que me quiso, sí,
de que aún la estoy queriendo. 

                                              Pedro Salinas.


lunes, 14 de enero de 2013

YoursL.

Desde pequeña he sabido, por alguna extraña y desconocida razón, que mi vida estaría marcada por una decisión en la que el protagonismo lo tendrian dos frases:

. Llévame a casa.
. Hazme libre.

Tenia que llegar el momento en el que tendria que decidir entre los sentimientos que me provocan cada una de ellas y quedarme con la que mas feliz y agusto me hacia sentir, con una sola. Cualquiera de las dos tendria que ganar la guerra. Pero lo que no podía imaginar era que podia haber algo o alguien que conjuntara ambas en si mismo.
Siempre iba a ser un uno contra uno, porque hasta las frases entre ellas pueden llegar a contradecirse.

Sabia que eligiese la que eligiese seria definitiva y la escogeria segun la experiencia y la vida que habria elegido vivir. La mejor. Sabia que me quedaria con ella siempre y que perteneceria, sin duda alguna, a esa forma de vida, de ser...Que seria suya.

Y llegas tú, y me doy cuenta que no sabria elegir nunca a ninguna, que mi vida estaba entre las dos frases, en el filo de la navaja, en la cuerda floja. O que tal vez es demasiado pronto para tomar la decisión.

No se que sucederá en el futuro pero de momento se, y de eso estoy segura, de que sin ti no tengo ni libertad, ni hogar.
Por eso, ahora mismo y hasta nuevo aviso, mi decisión eres tú, mi lucha eres tú y soy solo tuya, pase lo que pase.

                                  SiempreL.

domingo, 6 de enero de 2013

Poema V.

Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor, como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.

Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.




              Pablo Neruda.