No dejes que el monstruo de nieve te consuma..
No dejes que te venza, destrúyelo como el sol hace con el agua congelada, como lo que es, simplemente nieve.
No le alimentes con la desesperanza y el dolor, recuerda siempre lo bueno, lo que te hace luchar para vivir, recuerda el rostro de quienes te aman, te han amado y nunca te han abandonado.
Recuerda el espectáculo del sol al atardecer cuando los destellos rojos desaparecen y dan paso a las estrellas en el cielo. Recuerda la luz de la luna en las calles oscuras. Recuerda el viento fresco golpeando tu cara cuando coges velocidad, el humo y el olor de aquello que te calma, recuerda cada cosa buena y cada momento compartido que te ha hecho brillar.
No pierdas aquello que construiste durante toda una vida, no lo olvides ni te pierdas en pesadillas y miedos, recuerda lo importante, lo imprescindible, lo que merece la pena que te lleves al otro lado porque de lo contrario cuando llegue el momento estarás tú solo contra el muñeco de nieve, dentro de tu mente combatiendo todo mal recuerdo que conserves y utilizara tu dolor contra ti mismo para vencerte, para hacerte creer que tu vida ha sido un fracaso, para destruir todo aquel buen recuerdo que te ha mantenido vivo de verdad y devorarte hasta la ultima gota de fe en la humanidad, en ti.
Da igual que creas que tiene razón que no se cuantos mil hechos le respalden, el muñeco de nieve eres tú mismo rindiéndote al horror de la soledad más oscura. Nada de eso existe en realidad y tampoco tienes que esperar a que llegue tu hora para enfrentarte a él, el momento perfecto es cada día para que al llegar tu muerte ya estés preparado para irte, simplemente, porque lo que no haces en vida lo haces justo antes de morir, no tendrás que arrepentirte de haberle alimentado como a un cerdo con las desilusiones de cada dia de tu vida, sino que te irás sonriendo, sabiendo que hiciste lo que tenias que hacer, que has vivido lo malo y lo bueno del camino pero que al final lo bueno ha vencido, que has sido fuerte, te has enfrentado a todo y has salido con fe de cada batalla.
¨Solo los débiles no están solos.¨
Al final del río, con las luces de la puesta de sol,
caen todos los vestigios de una vida largamente vivida,
aquí, viajero cansado, reposa tu bastón y
descansa el viaje de tus ojos.
Cada pequeño recuerdo descansa en paz dentro de mi,
descansando en un sueño, sonriéndome.
Los rostros del pasado siguen llamándome para que regrese a casa,
acaricié el río con admiración
y dentro estaba cada pequeño recuerdo descansando conmigo.
Descansando en un sueño,
sonriéndome.
Los rostros del pasado siguen llamándome para que regrese a casa,
descansen en paz y recuérdenme.
Tú eres la luna despejando mis aguas negras,
tú eres el mundo de dentro de mi oscuro armario,
Estate a mi lado hasta que la oscuridad venga para siempre
cuando, en silencio, el silencio se acerque sofocante.