Estoy tan sola y tan acostumbrada que ya no quiero compañia, me da igual tener alguien que me escuche, me basta tener un cuarto con paredes firmes que no se mueven, que no se van cuando empiezo a hablar a solas, además tampoco tienen boca para interrumpirme o para decirme lo tonta que soy o para animarme. Es una suerte, la verdad.
En realidad no quiero a nadie para que me escuche o me anime, porque nadie podría y de nada serviría. Entre eso y nada, que es lo mismo, prefiero la pared.
Las paredes de mi cuarto han sido mis únicas amigas, en verdad, de toda mi vida. No me han fallado nunca, han hecho lo que yo esperaba que hicieran, nada. Han estado siempre observandome llorar de día, me han escuchado cuando hablaba, han presentido mis sollozos por la noche y han estado ahi protegiendome del frio de la calle, han evitado que me moje en las noches de tormenta aunque por dentro estuviese ya inundado. Saben mis sueños, han visto mi vida desde que nací y han estado presentes en cualquier momento, por desgracia para ellas. A lo mejor si supiesen moverse o hablar me hubiesen animado o abrazado, o se hubiesen ido cuando comenzaba a hablar.
Por eso me gustan estas 4 paredes, me recuerdan que estoy sola pero no articulan palabra, me dejan mostrarme tal y como me siento por dentro. No se asustan al ver mi cara cuando lloro o cuando me salen ojeras después de horas llorando y hablando sola. Son mejores amigas que el espejo desde luego, porque menuda cara refleja cada vez que me ve.
Mis 4 paredes están siempre ahí, calladas, pero haciendo de hogar. No molestan nunca, no dicen nada, me dejan hacer, sentir tranquila. No hacen ruido, no hacen nada, porque no pueden, y yo se lo agradezco. Espero que sigan así siempre.
Os acordais de aquella noche en la que soñe que podía elevarme del suelo y llegar hasta las cajas? Me pareció tan real ese sueño que al día siguiente pregunté a mamá si habia volado de verdad, que si me habían visto, que yo de verdad podía volar. Lo unico que tenía color en ese sueño eran los zapatos rojos de tacón de baile y por eso me gustaba tanto ese sueño, a parte de porque me había hecho sentir que había volado. Fue tan real. Ya sabeís que yo de pequeña quería saber volar, como los pájaros de la ventana. Ojalá...
Os acordaís de las pesadillas donnde salían los hombres lobo devorando a todo mi campamento en el Atazar? Cando se comieron a Alba, perseguían a Noe y yo la buscaba para rescatarla y ponerla a salvo y los niños huían subiendo las escaleras de la piscina que no tenía salida porque había una verja que les impedía entrar. Y el mirador donde se veía el embalse y el coche blanco que siempre iba a 5 kms por hora por la misma carretera a la misma hora.
Os acordaís de esas tardes cuando éramos Noe y yo pequeñas y jugábamos con las muñecas y esa cuna blanca y rosa? O cuando vestiamos a las barbies? o cuando teníamos esa casa amarilla con muñequitos y nos aburríamos tanto que haciamos que pariamos arañas negras, enormes y gordas... *pumpaff* y la caravana de la barbie también con los CDs enanos y su cadena de música,las botellitas de coca cola, la cortina con bolitas azules... a saber donde estarán.
Y cuando siempre volvía del colegio y lloraba porque me llamaban ¨la mocosa¨ y no tenía amigas salvo Isabel a cuya madre la acusaban de bruja por haber provocado el accidente que mató a la madre de nosequién. Yo me quedaba loca cada vez que escuchaba a un niño decir que existían las brujas. Y cuando se fue Isabel... me quedé sola. Y me fui con los chicos a intentar darle a la pelota de fútbol. Obviamente ninguno quería pasarmela y querían librarse de mi como sea. Las chicas del grupo de Celia, ¨la marimandona¨ no me querían en su grupo na más que para hacerles favores, que yo cumplía con sumo gusto. Y luego estaba el grupo de las revolucionarias donde estaban moni elena gema garcia... q iban en contra de celia y las demas y no paraban de ponerlas verdes.
Enfin.